Laboratorio Soluna

¿Necesito usar un desparasitante?

Es importante desparasitar pero no sin acompañamiento médico ni en cualquier momento o edad

A las mamás de los milenials les tocó combatir los parásitos de sus hijos de manera forzada. Con un laxante se buscaba que los niños se deshicieran de estos microorganismos patógenos por simple efecto mecánico de contracción del intestino. Cerca de 30 años después, las cosas han cambiado.

“Ahora se dan medicamentos que los destruyen y ya el organismo se encarga de eliminarlo a su tiempo”, dice Álvaro Gómez, médico gastroenterólogo del Hospital San Vicente de Paul.

Estos cambios en las medicinas que los combaten van de la mano con las mejoras en las condiciones de salud de una parte de la población que, según Gómez, genera que se prescriban menos, pero “los lineamientos a nivel nacional realmente no han cambiado”, agrega el especialista.

La más reciente guía de la Organización Mundial de la Salud se publicó en 2017. En ella se lee que la población más sensible a los parásitos intestinales son los niños mayores de un año que alcanzan a tenerlos presentes hasta en un 80 por ciento (Ver Para saber más). También es la más susceptible a las infecciones por ellos. Por eso se les sugiere una desparasitación una vez cada dos años, en promedio.

Otras poblaciones a las que se les aconsejan son las personas en edad reproductiva y hasta los 50 años, y las mujeres en gestación, eso sí después del primer trimestre.

El doctor Gómez aclara que esto no significa que a todas las poblaciones que cumplan esos criterios deban recetárseles desparasitantes. La OMS establece que solo en poblaciones donde haya infección de más del 20 por ciento de las personas y que estén en esos grupos de edad se deben purgar.

Investigaciones sobre la microbiota humana, como la publicada en la revista académica Indian Journal of Gastroenterology en 2010, sugieren que dejar que el niño se exponga a algunos antígenos –sustancias que tienen los parásitos y cualquier bacteria, que despiertan el sistema inmune– podría ser protector para la enfermedad inflamatoria intestinal, colitis, enfermedad de Crohn, e incluso cáncer gástrico. En cancerología lo llaman el enigma africano: ¿por qué en África, donde 100 % de la población tiene helicobacter pylori, se presentan menos casos de este tumor que en EE. UU. en donde el 5 % tiene la bacteria?

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